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Ningún animal tiene un papel tan destacado en los mitos y leyendas de los pueblos septentrionales como el lobo.
Quedan hoy dos especies de lobos. El lobo gris actualmente está restringido a unos cuantos grandes bosques del este de Europa, algunos refugios montañosos aislados en la región mediterránea, montañas y zonas desérticas de Oriente Medio, y zonas yermas en Asia y Norteamérica. Este declive es el resultado de la persecución del hombre y de la destrucción de su hábitat.
El extremadamente raro lobo rojo se encontraba en otros tiempos en la parte sudeste de Estados Unidos, pero hoy se le considera extinto en libertad, como resultado sobre todo de una hibridación con los coyotes que se desplazaron hacía el Este.
Los lobos ingieren una amplia variedad de alimentos. En la taiga y en la tundra, las presas típicas son el alce, el ciervo y el caribú, animales que pesan hasta diez veces más que el lobo y que son cazados por las manadas. Los animales jóvenes o viejos o los más debilitados, son las víctimas más probables. Los mamíferos más pequeños como el tejón o la liebre, suelen ser presas importantes sobretodo en verano.
En ocasiones comen carroña y vegetales; incluso llegan a hurgar en cubos de basura y en los vertederos.